MILENIO AZUL
Círculo Nuevo Criterio

 

T E M A S

UNA NACIÓN DE PIRATAS
JACG

                                                                                                                         
                                                                                                                          

Reconozco que hubiera deseado más. Pero por otra parte, reconozco así mismo que no esperaba más.
El pasado día cuatro de julio, un petrolero fondeado en aguas españolas frente a la colonia pirata de Gibraltar, fue atacado por fuerzas extranjeras que violaron con absoluta impunidad nuestra soberanía y aquí no pasa nada.
Nos remontamos a los hechos.
Se detecta la presencia de un petrolero cargado de crudo iraní, que se dirige a un puerto de Siria.
Ese buque está fondeado en aguas territoriales españolas y el presidente de Estados Unidos, en virtud del ejercicio de su poder caprichoso, no se dirige al gobierno español sino al británico, para que lo “intercepte”.
Y el gobierno británico a su vez, en vez de contactar con el español, lo hace con su ministro principal en Gibraltar.
A pesar de tan flamante título administrativo, el “ministro principal2 no es más que un vulgar y simple alcalde.
Y es un vulgar y simple alcalde, el que da orden a su “policía municipal” que acompañada de cuatro matones, emprenden el asalto contra un buque de bandera de Irán y por tanto territorio soberano de este país y en aguas de otra nación, como es España.
Si se tratara de algún relato épico o alguna película sobre piratas del Caribe, hasta podría resultar divertido este episodio.
Pero no. No es el pirata Henry Morgan o Francis Drake. Tampoco se trata del capitán Jack Sparrow.
Los protagonistas son el presidente de Estados Unidos, el gobierno británico y su chulo principal, el tal Fabián Picardo.
Está visto que la realidad supera cualquier ficción y que aquellos filibusteros de los siglos XVI, XVII o XVIII son unos simples aprendices si se les compara con Donald Trump, Theresa May o el mencionado Picardo.
Y lo paradójico de este asunto es que España participa en la denominada “Operación Atalanta”, cuya sede está en la base naval de Rota, contra la piratería en el Cuerno de África.
Los buques que están desplegados allí, deberían estar en la Bahía de Algeciras. Porque los piratas están aquí. Los tenemos metidos en casa y utilizan su base forajida de Gibraltar, para sus acciones bucaneras y contrabandistas.
Y entre tanto, al ministro español de Asuntos Exteriores en funciones, sólo se le ocurre “estudiar en qué afecta a España”…
Como si no los supiéramos.
Una colonia de piratas que es nido de contrabandistas de tabaco, de drogas; que tiene empobrecida toda la comarca con el silencio cómplice de todos los gobiernos de España. Me viene a la memoria aquel capitán español Juan León Fandiño, que apresó la nave del pirata Jenkins, le ató al mástil de su propio barco y de un certero tajo con su espada le cortó una oreja al tiempo que le decía –según el testimonio del inglés-: “Ve y di a tu rey que lo mismo le haré si a lo mismo se atreve”.
Ya no quedan capitanes como Fandiño.
Ni quedan Reyes como aquellos que cuando estornudaban se echaba a temblar Inglaterra.
Por cierto: ¿No tiene nada que decir Felipe VI? ¿O es que tiene miedo a que su “graciosa” majestad británica se enfade y le retire el nombramiento como “jarretero” sumiso y obediente súbdito del Imperio británico?
Y vuelvo al comienzo de este artículo, querido lector.
Hubiera deseado más… Pero por desgracia, no esperaba más.
Hubiera deseado una reacción clara y rotunda de las autoridades españolas.
Hubiera deseado que aquellos partidos que tanto presumen de patriotas, se hubieran alzado al unísono… Pero sólo son patriotas bravucones de terraza de cafetería, que se van a comer a todos, cuando están cargados de alcohol. Patrioterismo barato que se reduce a la mariconada simplona de lucir pulserita.
¡Cuánto necio!
¡Cuánto majadero!
¡Pobre España!
Pero no. No esperaba más. Y entre tanto, ni siquiera medios de comunicación se hacen eco.
Eco del ataque pirata al petrolero y eco a tantísimos otros atentados contra España y contra la dignidad de los españoles.
Para nuestros “socios” europeos, solo somos los “PIGS”.
Está bien claro lo que somos para ese club de mamporreros y matones del tres al c uerto, que es la OTAN.
No nos queremos enterar de que nuestra meta no es una Europa de mercaderes de lonja de esclavos, ni ese grupo de asesinos de estado que es la OTAN.
Nuestra meta es ahora como siempre, LA HISPANIDAD.
Porque si España tuviera un mínimo de dignidad, esta clase de tomaduras de pelo jamás sucederían. No se atreverían.

                                                                                                                           

                                                                                                                         
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