MILENIO AZUL
Círculo Nuevo Criterio

 

T E M A S

                                                                                                                  

MATÍAS MONTERO
José Antonio Cavanillas

                                                                                                                         
                                                                                                                         

El pasado día nueve de febrero, hemos recordado y conmemorado con nuestro respetuoso silencio, con nuestra sentida oración, a un héroe caído: Matías Montero y Rodríguez de Trujillo. Falangista de primera hora. Estudiante de medicina y fundador del Sindicato Español Universitario (SEU). Cayó abatido por la vesania criminal del marxismo que ahora se nos pinta como mansito cordero, adalid de la democracia y el respeto a los demás ocultando a su vez, su admiración por genocidas psicópatas como Stalin, Santiago Carrillo, Fidel Castro, etc.
La consecuencia militante y el sacrificio personal de Matías Montero sigue siendo, después de tantos años, un ejemplo para todos aquellos que hemos decidido gastar nuestras vidas en el servicio de la empresa grande a la que nos convocó José Antonio.
Nos persiguieron como a alimañas, tratando de acabar con nosotros por cualquier medio posible (civil y criminal) y negándonos el simple derecho a existir.
Quisieron convertirnos en una organización de mercenarios al servicio de sectores sociales repugnantes y egoístas, responsables del hambre y de la desesperación de tantos y tantos de nuestros compatriotas españoles.
Falsificaron el contenido de nuestras ideas y nos despojaron de nuestras vestiduras, arrebatándonos nuestros símbolos y utilizando toda nuestra parafernalia externa para encubrir su hipocresía y el verdadero ídolo al que rendían culto: sus privilegios materiales.
Y pese a todas las desgracias y ataques sufridos, pese a todas las mentiras vertidas sobre nosotros, pese a las tergiversaciones interesadas difundidas sin conocimiento alguno acerca de nuestro mensaje… ¡Pese a todos los que han tratado de silenciarnos y de hacernos desaparecer, aquí estamos!
Hoy, como lleva sucediendo desde hace muchos (demasiados) años, varias generaciones de falangistas hemos vuelto a conmemorar la sublime, noble y generosa figura de Matías Montero. Asesinado por la espalda por esos mismos que hoy creen que podrán cambiar la Historia sólo por haber aprobado una ley de des-memoria en un parlamento plagado de corruptos e ignorantes, vulgares cabestros de la mesnada partitocrática. Matías Montero fue un joven comprometido con los ideales que defendía y por los cuales entregó su vida. Fue el primero en acudir a aquella primera llamada a la conquista del Estado realizada por Ramiro Ledesma y sus camaradas jonsistas a la juventud española, porque creyó que la lucha por una Patria fuerte nunca iría reñida con una Justicia Social que alcanzara a todo el Pueblo Español; se enroló bajo la bandera de Falange Española de las JONS de José Antonio Primo de Rivera, en busca de un estilo propio y entrañablemente español. Y allí organizó la rebelión de los estudiantes que se negaban a entregar la patente de la educación y la cultura a la izquierda más rancia, sectaria, retrógrada e ignorante (agnóstica significa eso, precisamente: a=no; gnosis=conocimiento), igualita a la de ahora; igual que la de siempre. Y murió asesinado, cayendo como el destino sólo reserva a quienes son dignos de ser recordados y homenajeados por las generaciones futuras.
Pero los héroes jamás mueren para ser idolatrados y honrados. Esa mentalidad pagana nunca fue el objetivo de Matías Montero ni el de sus camaradas; los héroes mueren por causas justas y por eso les recordamos. La misma causa que no es otra, que esa justicia social profunda que permita a nuestro pueblo regresar a la supremacía de lo espiritual, es la que nos une con Matías Montero.
Pero, ¿Cómo fue su asesinato? Como tantos otros asesinatos: cobarde, vil. Porque con cobardía y vileza actúa la izquierda, tanto la de los años 30 del siglo XX, como la de siempre, independientemente de que se llame PSOE, PCE, PODEMOS, FAI… O ETA.

En el anochecer madrileño del viernes 9 de febrero de 1934, Matías tras participar en la venta del número 6 de “FE”, regresa a su domicilio, en la calle Marqués de Urquijo, 21 - 3º, en el barrio de Argüelles. Matías, que es huérfano, vive con sus hermanos y sus dos tías, Rafaela y Rosario, la primera oficinista y la segunda locutora de la Compañía Telefónica.
En la calle Quintana, a pocas manzanas de su hogar, se despide de Bonet, su amigo que le ha acompañado hasta allí. Matías sigue en su recorrido por la calle Juan Álvarez de Mendizábal, donde le están esperando dos izquierdistas. Uno de ellos es Francisco Tello Tortajada, obrero afiliado al PSOE y a las Juventudes Socialistas e integrante de “Vindicación”, grupo dirigido por Santiago Carrillo, que también estuvo implicado en el asesinato (uno más de tantos en su haber). Ninguno de los criminales fue jamás juzgado y menos aún, condenado por el crimen.
Matías Montero no tiene tiempo de ver a sus agresores y de dos disparos a traición por la espalda, le alcanzan en el corazón, provocándole rápidamente la muerte al joven falangista. Su asesino aún se acercó a rematarle, ya en el suelo, con otros tres disparos en el vientre, tras lo cual huyó, dejando a Matías tendido en el suelo, rodeado de un charco de sangre. De cada diez falangistas, cayeron ocho. Asesinados por los apóstoles del odio y la traición.
Hoy quizá no sea tan grande el riesgo de recibir un disparo por la espalda por parte del enemigo, que aún se sigue disfrazando de “demócrata”, pero numerosísimas familias españolas continúan sufriendo los estragos del hambre ante la incompetencia de la autodenominada “clase política” (así de importantes se creen) y la avaricia de quienes especulan con el dinero que no es suyo porque jamás lo han ganado honradamente.
Matías Montero NO murió por defender los privilegios de ningún sector derechista y reaccionario.
Matías Montero NO murió para tiranizar a los trabajadores españoles.
Matías Montero NO murió para que sólo los hijos de los adinerados pudieran estudiar en la universidad.
Hubo mil razones por las que Matías Montero NO murió.
Pero hay que decir por qué SÍ murió.
SÍ murió por una España en la que ninguna familia viviera miserablemente pasando hambre.
SÍ murió por una España en la que no hubiera sitio para especuladores, terratenientes y ociosos capitalistas que sólo parasitan de los beneficios que genera el trabajo de otros.
SÍ murió por una España en la que todos aquellos que se lo hubieran ganado pudieran realizarse como personas estudiando aquello para lo que se sintieran llamados, independientemente de su condición social y situación económica.
Gracias, Matías, por tu ejemplo de sacrificio, ilusión y compromiso con unos ideales que probablemente hoy no estamos sabiendo defender como se merecen. Que Dios nos niegue el descanso hasta que sepamos recoger para España la cosecha que sembró no sólo tu muerte, sino la de tantos y tantos falangistas que nos han precedido en esta dura, eterna y justa lucha.

La llamada ley de memoria histórica ha puesto de actualidad los crímenes cometidos durante la guerra civil española y el franquismo. Sin embrago hay aspectos que tanto ahora como durante el franquismo, resultan muy poco conocidos —cuando no aviesamente ocultados— que tiene como tema central la represión criminal sufrida por los falangistas antes del 18 de julio de 1936. 
Falange Española de las JONS, organización política fundada poco más de tres años antes, sufrió una persecución despiadada desde su origen y su historia real muestra no sólo el salvajismo político contra una pequeña organización, sino también el heroísmo del que tuvieron que hacer gala los primeros Camaradas. Así: con letras mayúsculas, que es como escribieron con su sangre generosa, el Honor y el Compromiso con su Patria, Con Dios Nuestro Señor y los Valores Eternos que de Él emanan, en contra de aquellos que sólo consideran al hombre como una vulgar bestia de carga.
La “dialéctica de los puños y las pistolas” tan sacada de contexto interesadamente, por quienes solo pretenden ocultar la verdad, fue una realidad cuando FE-JONS había perdido más una docena de militantes y simpatizantes y no hubo más remedio que hacer frente al matonismo marxista. La historia hace literalmente añicos la teoría de que FE-JONS nació como brazo armado de la derecha monarquía y reaccionaria. Los falangistas durante la República no fueron pistoleros a sueldo de los intereses de la burguesía industrial ni del caciquismo rural, como la historiografía al servicio del sistema liberal-capitalista señala. Los caídos del nacional-sindicalismo en su mayoría fueron jóvenes patriotas, trabajadores y estudiantes, cuya media de edad no superaba los veinticinco años.
Decir que los falangistas de la etapa fundacional tuvieron que realizar el apostolado de su ideario político en unas condiciones políticas extremadamente difíciles, no es decir mucho desde los parámetros de la actual confrontación política. Declararse falangista en los años treinta del pasado siglo XX suponía afrontar las máximas penalidades, la posibilidad de ser tiroteado en la puerta de casa y de remate, la presencia de un sistema judicial fuertemente penetrado por la masonería que suponía la amenaza de la detención y el encarcelamiento arbitrarios.
Conviene advertir también que, si bien es cierta la hostilidad de la bibliografía de matriz marxista —o progresista, como ahora se dice— en los últimos años venimos detectando por parte de historiadores y divulgadores de corte conservador o neoliberal, la torticera pretensión de culpabilizar a Falange Española de las JONS y a los falangistas de cualquier brutalidad cometida en España durante los años de la II República y la Guerra Civil, tratando así, la actual derecha de recomponer su propio pasado a base de relatos poco menos que arcangélicos que, como sucede con las invenciones del nazi-onalismo vaco y catalán, sólo existen en sus propias mentes calenturientas.
No. Tanto la derecha de los años 30 del siglo XX, como esta derechona maricomplejina, rancia, caduca, sectaria, clasista, ociosa, clerical, opusdeísta y gangsteril de los delincuentes habituales, no tienen nada de angelical.
Aquella fue tan culpable como la izquierda, del estallido de la guerra y de los crímenes que cometieron en retaguardia.
Ésta otra, es tan culpable como la izquierda, de la situación de paro, desesperación y miseria que nos está tocando padecer.
El pasado año de 2012 por ejemplo, el escritor Alfonso Ussía tuvo la desvergüenza de atribuir la responsabilidad de la muerte de Federico García Lorca a los falangistas, ocultando que fueron éstos los que le protegieron, siendo acogido en la casa de los hermanos Rosales, dirigentes de FE-JONS en Granada y que su asesinato, como todo el mundo conoce —excepción hecha de Ussía y sus turiferarios—, fue responsabilidad directa de Ramón Ruiz Alonso, que puso en presencia de la autoridad militar de la provincia la vida del insigne poeta y dramaturgo. Es también de sobra conocida por quienes no confunden la Historia con los “cuentos chinos”, la admiración mutua que se profesaban José Antonio Primo de Rivera y el genial autor granadino.
La historia heroica de Falange Española de las JONS esta siendo reescrita —retorcida, sería el térmico correcto— en los últimos años. La realidad, empero, es que los falangistas podemos presumir de una historia limpia y heroica. FE-JONS vio como sus mejores hombres caían, primero durante la República, después en la guerra civil y, finalmente, al integrase en la División Azul, reclamando, como pedía José Antonio: "los puestos de mayor peligro" y no en la retaguardia, con la práctica de la cobarde represión.
¿Dónde si no, murieron sus mandos y sus mejores militantes de primera hora? En sus puestos de la primera línea, disciplinadamente.
Una lección que los politicastros de esa “clase política” (caterva de indocumentados y crápulas), nunca podrán entender.

¡¡¡Matías Montero y Rodríguez de Trujillo!!!
¡¡¡PRESENTE!!!
¡¡¡ARRIBA ESPAÑA!!!


                                                                                                                        
A Página Principal

 

NUEVO CRITERIO - MILENIO AZUL
Apartado de Correos 47  -  15080 La Coruña, España
milenioazul2000@yahoo.es