MILENIO AZUL
Círculo Nuevo Criterio

 

T E M A S

MEMORIAS DE UN GURIPA II
Salvador Saldaña Juste

                                                                                                                         
                                                                                                                         

“SE HAN MARCHAU LOS JOMBRES Y HAN BAJAU LAS FIERAS QUE ENANTES DURMIAN EN LO ALTO LA SIERRA”

Asombro y desolación llaga en estos momentos nuestro ánimo, al vernos conminatoriamente obligados a contemplar, en condición de impotentes convidados de piedra, la cruel e impune degradación, desintegración y envilecimiento de nuestra patria, perpetrada por la alevosa caterva excretada de las pútridas cloacas de patios de Monipodio sin que el mendazmente considerado como Estado democrático con que el populacho inicuamente ideologizado por los medios de comunicación se llena la boca. A modo de ejemplo, somos atormentados con bazofias como la serie “Servir y proteger”, grosero encadenamiento de clichés dirigido a indefensos y manipulables espectadores que, inocentes, “van y se lo creen”, vamos anda, “al corral que no vale un real” que voceamos los taurinos frente a un morlaco de imposible de lidia.

Tan es así que la circunstancia descrita que no dejó de merecer la atención y análisis por parte, entre otros, de George Orwell (1984), -Aldeous Leonard Huxley (Aldus Huxley)– Un mundo feliz, Ray Bradbury, (Fahrenheit 451), Lewis Carrol (Alicia en el país de las maravillas); de la lectura de tales textos podrá el lector extraer, con mayor enjundia, la certeza de lo asegurado.

Tamaña alevosía, que contó con el ruin apoyo de la Iglesia, “con la inestimable colaboración de una Santa Sede liderada por un peronista montonero y de un Arzobispo de Madrid más blando y melifluo que una gominola de Kiwi, ha demostrado su ilimitada cobardía” (Alfonso Ussía, “La Razón”) Abundando en lo afirmado, el lector podrá asimismo leer a D. Arturo Pérez Reverte quien al ser preludiado su artículo “destruye el falaz discurso de los Sánchez, Iglesias y demás progrez comunista: “No somos el segundo país con más fosas comunes, pedazos de idiota”, y aun prosigue. En el origen de esta columna están las “boutades” de indocumentados como la socialista Carmen Calvo, el chavista Íñigo Errejón, el podemita Pablo Iglesias y otros prendas de similar catadura, que llevan meses repitiendo que España es el ‘segundo’ país del mundo en ‘fosas comunes’, sólo superado por Camboya (XL Semanal, bajo el título “En España ya no cabe un tonto más” y cuya lectura considero imprescindible.

Qué decir de la pretendida división de poderes, tema que por su enjundia, desarrollaremos en su debido momento centrándonos ahora, a modo de aperitivo, en la enaltecida judicatura, en no pocos casos procedente de extraños turnos (adviértase que en tal materia no habla un lego) entre los que, cual nuevo Diógenes con su lámpara no consigo tropezar con ningún Sánchez Agesta, pero claro, tan excelso jurista no procedía de los dichos extraños turnos y su designación corrió a cargo de la preclara mente del “Jefe del Estado Español”. Insto a quién en ello desee adentrarse, a la tortuosa lectura de los almibarados y dispares fallos jurisdiccionales de los que tan sólo, a guisa de ejemplo, mencionaremos la diferencia entre la severidad  condenatoria a los declarados como responsables del “Asalto a la librería Blanqerna” en la que no se produjeron daños de ningún tipo y que no se compadece con la exquisitez garantista jurisdiccional conque fueron tratados los declarados responsables de los no escasos casos que el lector puede conseguir y al hacerlo podrá darse de bruces con la disparidad de criterios jurisdiccionales frente a situaciones idénticas y la desigualdad de los actos cometidos (Guardias Civiles de Alsasua, víctimas del criminal separatismo… víctimas de la dictadura de lo políticamente correcto cual es el caso del fallo jurisdiccional condenatorio a la cadena televisiva Intereconomía, por el humillante agravio de declarar los trescientos sesenta y cuatro días del Orgullo de no padecer ningún tipo de desviación) a la exquisitez garantista de los bárbaros responsables que asolan suelo español y quienes lo consienten y fingen ignorarlo. Los ciudadanos están hartos de ver a individuos juzgados que, gracias a todo tipo de leguleyas triquiñuelas consiguen salir casi impunes de sus procesos. Puedo esto acreditarlo, “polo miudo” con el contenido del archivo que bajo la denominación “Museo de los Horrores” me tomé la molestia de atesorar.

Ello no obstante (ingenuo de mí), confío en que algún día salga a la luz toda la verdad sobre el llamado “Caso Faisán” y sus alevosos urdidores.

Nos abstenemos, por sobradamente sabido, de cómo se arbitra el juego para la formación de gobiernos.

Tan profunda es la sima a la que España fue arrojada por tamaña manada de alimañas sanguinarias que el sólo asomarse produce vértigo.

Axiomática resulta la certeza que late en tales afirmaciones que, ineludiblemente afloran en nuestra memoria el revivir de la historia materializada ahora en los lóbregos presagios que anidaban en el  infortunado ánimo de S.M. católica, Don Felipe II que, amargamente dejó escrito: “Malos tiempos se avecinan para España cuando ya hasta la nobleza se mete a la picardía” e implorante suplica al Todopoderoso que le niegue la vida, pues le angustia la idea de contemplar la desdicha de asistir a la vil degradación a que tan fementidos traidores nos condujeron.

Tal petición divina hoy se nos niega. No condenamos al ostracismo a perder de vista cómo, bellacos “fusilamientos y plagios” de ilustres tesis doctorales elevaron a tan alto grado académico a menguados e indocumentados políticos que en su haber se nos antoja, parafraseando al Duque de Rivas es tal grado académico “más bien que timbre baldón”.

Los tales mequetrefes tornan ahora, para, cual siniestras apariciones, obligarnos a revivir (como el ya mentado mendaz plagio doctoral) a los mismos hechos que la vil canalla roja nos hizo vivir en el infausto mes de febrero de 1936. Las consecuencias, tratadas por historiadores de verdad, están vivas.

Parafraseando a Vázquez se Mella, “Hacen tronos a las causas y cadalsos a las consecuencias

 

RENCOR PSEUDO HISTÓRICO, DESQUEBRAJAMIENTO DE ESPAÑA Y VIL DICTADURA DE LO “POLITICAMENTE CORRECTO”

Cuando todo parecía encauzado, es cuando, tal y como no pocos aventurábamos, forzándonos (y de ello blasono) a votar negativamente en el referéndum de la malhadada “Ley de Reforma Política” bajan las fieras, encarnadas en personajes de la peor calaña (no citamos, por conocido al pérfido trío presidencial) que, actuando con insufrible veleidad y haciendo de su capa un sayo, quebrantaron sin consecuencias, cuanta norma les desfavorecía, imponiendo las que convenían a sus intereses, acomodando y retorciendo para ello el Derecho de forma abusiva e ilegal. En tiempos y lugares no lejanos el delito de Lesa Patria se pagaba con la vida y no a todos por medios iguales al del honroso pasamiento por las armas.

Aquí estamos ante dos posturas irreconciliables con tan sólo una solución, encomendable a un hombre que no se vislumbra en España. Qué sería hoy de EE.UU., si la Casa Blanca no estuviese habitada por un Abrahán Lincoln dispuesto a la guerra, qué sería de Francia sin la fortuna de tener al timón al inolvidable Charles de Gaulle.

En estos momentos de jeremíacas quejumbres se hace perentoria el pulso firme de un nuevo cirujano de hierro, lo suficientemente bragado, que embridando a tanto miserable “nepóticamente” colocado por el desgobierno traidor que soporta la patria pero si reputamos como cierto la conocida afirmación atribuida a Jorge Negrete quien tras verse sorprendido por el apasionado beso que le propició una audaz espectadora, cogiéndola por la cintura exclamó: “en España no hay machos”; pues qué quieres que te diga, llorado Jorge.

Respecto a la persona encumbrada a la ¿presidencia? del gobierno cual vulgar  ocupa, me limito a hacer mías las palabras de Don Alejo Vidal Cuadras en tertulias transmitidas por Inter economía.

En  cuanto a los triunfos de la “España vencida”, parafraseando nuevamente a Alfonso Ussia: “En casi dos años, la única obsesión como presidente de Pedro Sánchez ha sido la de desenterrar unos huesos para enterrarlos en otro lugar. Conozco hechos históricos infinitamente más brillantes. Su “victoria”, señora ministra, es una birria, y una buena parte de los militantes, votantes y simpatizantes socialistas consideran esa “primera victoria de la España vencida” es una farsa, una venganza de nenaza, una fruslería…” “es lo que sucede cuando su cargo depende de un intruso en la política, de un rencoroso obsesivo que cree haber vencido por haber derrotado a un muerto.”

Frente al separatismo criminal se impone una España única, a trozos no vale nada.

Ilustres tribunos clamaban, henchidos de justa ira: “antes prefiero una España roja que una España rota” (José Calvo Sotelo) y Gil Robles añadía: “Frente a la tiranía el alzarse no se hace ilícito, delito de lesa paria es no hacerlo”.

Pero de todos es sabido que cuando el rojerío se alza con el poder (siempre por asalto) asegúrase que “triunfó la revolución”, eso sí cuando se les frena en seco hincándoles la bota en sus viles pescuezos y defenestrándoles del poder asaltado estamos hablando de “golpismo fascista”, yo Cruzada de Liberación.

No podemos por menos de recordar a quienes (“que a su Rey traicionaron y a su patria vendieron”) enmendando la plana al monarca entonces reinante, alevosamente invalidaron su real mandato, y con sádico ensañamiento perpetraron vesánicamente delito de profanación de cadáver sin que ni siquiera prestemos atención a la bochornosa y zafia lección que cierta dizque ¿Sra.? vicepresidente intentó colarnos de matute “La decisión fue tomada tras el aval de los tres poderes del Estado”. Como no entiendo muy bien la lección pido que alguien me la aclare, pues por ser de aldea no entiendo por muchas vulpejas. Todo lo dicho en anteriores artículos para lo afirmado de los generales Ochoa –así le paga el diablo…-  encuentra cobijo y es de aplicación a la cuestión que nos ocupa. No olvidamos tampoco juramentos quebrantados por traidores vientres desagradecidos y la natural desaparición de los miembros de la Junta de Capitanes Generales, que, gallardamente advirtieron “por esta vez y por fidelidad al Caudillo y al monarca cuya lealtad nos fue por él exigida, no habrá consecuencias pero no nos aquietaremos ante la afrenta a la unidad de España, la forma monárquica de gobierno y la insignia patria”. Recordamos con ello la reacción castrense ante la alevosa legalización del partido comunista y sus consecuencias.

Ahora, que se está acallando la euforia laudatoria, mendaz y rufianesca de la figura anodina de ese gran pícaro que fue Adolfo Suárez, es menester que, poniendo a cada quisque en el puesto que le corresponde, hablemos de todas las felonías que el tal sujeto y de quién lo encumbró ignorando ignominiosamente a auténticos estadistas acreedores a tal nombre con títulos más que sobrados para acometer semejante tarea.

El dicho hombrecillo no hizo sino jugarse el destino de España a “cara o cruz”; decir si a todo lo que ordenaba la vil canalla roja y dándole a la caterva separatista incluso más de lo que reclamaba; machacar, eso sí, de forma inmisericorde a sus otrora camaradas sin importarle que si las cosas se tuercen la patria irremediablemente se introduciría en un callejón sin salida (en el que impotentes nos encontramos).

Recordando la intervención en el programa “La clave” del entonces vicepresidente Alfonso Osorio y cómo inflamado de justa cólera afirmaba que se enteró de la ignominiosa y traidora legalización del comunismo a través del telediario aseverando que “aquí no pasó na.” (Como si del chotis “El Cipriano” se tratase). Porque Dios es grande y el Rey poderoso (sic.). Hoy resulta que es uno de sus principales exégetas, léase a tal propósito una “tercera” de ABC rememorando una viñeta de “La Codorniz” que asombraría a una ursulina. (“Caramba don Jerónimo, muy cambiado le encuentro a usted”.).

Abundando (ite más), en las políticas de corrección, no podemos por menos que recordar el lenguaje que adorna a los prendas que colonizan la mayoría de canales televisivos y sus telediarios, así, nos anuncia el busto parlante de turno de la 1ª con la siguiente noticia, consecuencia de un caso de agresión a falangistas que regresaban de una concentración autorizada: “…en el metro Madrileño, un grupo de la ultraderecha fue agredido por jóvenes antifascistas”. “Y seguimos bailando y aquí no pasó na” que diría la inolvidable Olga Ramos.

Tan es así que rechazo cualquier llamamiento a convocatorias pseudo patrióticas; a mí que nadie me llame para rezar sino para cumplir el juramento prestado a la Bandera.

Nos abstenemos y “no diremos” que las infames abortistas son las mismas que defienden la vida de toros y ballenas, de los bravos Mihura que mueren en fiero y gallardo combate. Son las mismas que, indisimuladamente y con cómicos aspavientos muestran su natural vileza cuando el lidiador resulta empitonado. Pero de eso insisto, “no diremos nada”.

Parafraseando al inigualable Pérez Reverte “Evíteme, como decía Chiquito de la Calzada, el natural impulso de decirle a usted trigo por no llamarle Rodrigo. Pedazo de idiota”.

Pero esa se trata de “otra historia”.

                                                                                                                          

                                                                                                                          
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