MILENIO AZUL
Círculo Nuevo Criterio

 

T E M A S

ES EL DESPILFARRO, ESTÚPIDOS
M. Paz

                                                                                                                          
                                                                                                                            

Andan los pensionistas españoles muy alterados últimamente –tras la consabida y bien planificada agitación televisiva- por el tema de las pensiones. Es curioso ver como hombres y mujeres, que ya peinan canas, se dejan llevar por la más burda manipulación que desde los medios televisivos al servicio de intereses espurios de las clases dominantes, les llevan como corderos a manifestaciones y protestas en ‘defensa de sus intereses’.

No es que nosotros neguemos la gravedad de este problema, ni el que sea necesario tomar medidas urgentes para dar remedio al mismo, pues es de justicia dar a este grupo de ciudadanos la solución a un problema que se agrava con el tiempo y que amenaza con dejar a todos poco menos que con unas retribuciones asistenciales, después de haber cotizado durante toda su vida laboral. El caso es que los que de este modo protestan, no se han parado a pensar que son el objeto de una manipulación interesada por parte de ciertos medios televisivos al servicio de bastardos intereses políticos y financieros.

Porque, ¿se ha detenido algún integrante de este jolgorio manifestativo a pensar alguna vez cuanto nos cuesta el despilfarro del Estado? Esos mismos pensionistas que quieren cobrar más, se agolpan ante las agencias de viajes para apuntarse a los recorridos que ofrece el Inserso a precios de saldo; y el dinero sale de la misma bolsa, quitándoselo a esas pensiones que después reclaman en la calle. ¿Tal vez reflexionan antes de lanzarse tan alegremente a las manifestaciones, el por qué hay que subvencionar eso que muy fatuamente los políticos de todos los colores llaman “cultura” y que no es más que basura de ínfima calidad, promocionada para llenar los bolsillos de amiguetes y correligionarios que de otro modo tendrían que trabajar como cualquiera? ¿Piensan en algún momento esos pensionistas en la cantidad de “asesores” –por decenas de miles- que cualquier mindundi de la política arrastra con él, pagados con unos sueldos y unas prebendas de infarto? ¿Se les ocurre que miles de coches oficiales para llevar a políticos de medio pelo y sus señoras y amig@s, a cualquier sarao, cuestan un pastizal al año? ¿Son conscientes de que los sindicatos que se ponen rápidamente a su lado para “apoyar sus reivindicaciones”, esas organizaciones supuestamente defensoras de los derechos de los trabajadores, pero que sólo sirven para que miles de enchufados estén viviendo como reyes en su papel de “liberados”, y que los señoritos que las integran –y familiares y amigos-, se repartan miles de millones al año –aparte de lo que roban: EREs de Andalucía, por ejemplo- por no hacer nada? ¿Se han parado a pensar –porque la edad no exime el pensamiento- en que somos el país de Europa que más políticos tiene, y el que tiene también la mayor cantidad de organismos inútiles, creados exclusivamente para enchufar a parientes y amigotes? ¿Se han hecho la pregunta de lo que cuesta ese invento de las “lenguas propias” de cada autonomía, con su pléyade de funcionarios, lingüistas, culturetas, etc., que las imponen a sangre, fuego y cheque? ¿Han tenido tan siquiera una vez la tentación de pensar por su cuenta –al margen de las consignas televisivas-, sobre la losa que supone el tan alabado por las oligarquías “Estado de las Autonomías”, que sólo ha servido para multiplicar hasta el infinito, el número de cargos públicos, disparar la deuda pública con sus multimillonarios despilfarros –y las deudas más pronto o más tarde hay que pagarlas-, y fomentar el nacionalismo, el enfrentamiento entre ciudadanos y la sumisión a intereses extranjeros?.

Habría que recordarle además a esos protestones pensionistas, que en España trabajamos seis meses y unos días al año para el Estado –suma de impuestos directos, indirectos y tasas-; que nuestro nivel de impuestos es de los más altos de Europa y, por el contrario, lo que obtenemos a cambio, es de lo más escaso; y que en muchas comunidades las modestas herencias fruto de un esfuerzo enorme de trabajo y ahorro de los padres, tienen que ser entregadas al Estado porque los herederos no pueden hacer frente a los pagos de las correspondientes transmisiones… Es este momento, en que millones de españoles, trabajadores honrados, ciudadanos sencillos, estamos llamados a hacer la declaración de la renta, es decir, a seguir alimentando con nuestro sudor y nuestro esfuerzo el gigantesco e inútil monstruo creado por una clase política ociosa y parasitaria, que lejos de administrar con moderación, sabiduría e inteligencia el dinero de todos, están llevando el país a la ruina con un endeudamiento que sobrepasa con mucho el ya escandaloso déficit estatal reconocido oficialmente, cuando hay que pensar en quién tiene la culpa de la situación a la que hemos llegado.

¿Somos tan ingenuos que nos creemos que el dinero sale de debajo de las piedras o crece en las hojas de los árboles? Lo que hay es lo que hay, y el político debe aplicarse a emplear lo más inteligentemente que se pueda los recursos que, en forma de impuestos, los ciudadanos ponen en sus manos. Si se saca dinero de una partida, ha de hacerse a cambio de dejar otra disminuida, no se pueden hacer milagros, y la fórmula tan querida para estos irresponsables y ladrones que nos gobiernan, de subir indefinidamente los impuestos, sólo provoca pobreza y estancamiento; y nosotros estamos muy cerca de alcanzar ese nivel.

Por tanto, se hace necesaria una reflexión, un abrir los ojos a la realidad, porque no hay más que un camino; hay que desmontar el inútil e ineficiente aparato estatal, desbrozándolo de todo aquello que le sobra, que es casi la mitad del mismo: hay que cerrar las autonomías, disolver las diputaciones y agrupar los ayuntamientos de menos de 5.000 habitantes. Con la ingente cantidad de dinero ahorrado con tales medidas, se podría financiar no sólo el sistema de pensiones, sino que sobraría lo suficiente para poner –por ejemplo- la sanidad en un nivel mucho más acorde con las necesidades de los ciudadanos. Los cálculos están hechos, numerosos economistas lo han reiterado por activa y por pasiva, sólo la falta de voluntad política –no quieren los partidos perder este gigantesco negocio- impide cumplir la legítima reivindicación de los pensionistas… bueno, eso y su recalcitrante estupidez de seguir votando a partidos que no son más que parásitos sociales, organizaciones de atracadores, mafias legales, que como no les llega lo que las leyes votadas por ellos mismos les otorgan, recurren sin problemas a los EREs o a las Gurtel, para seguir llenando sus bolsillos.

Reiteramos: menos salir a la calle siguiendo como borreguitos las consignas televisivas, y más reflexionar a la hora de depositar el voto en la urna; y seguir votando a los mismos de siempre, es hacerse cómplice de sus trapacerías y de sus robos, además de perder todo derecho a protestar luego. Porque lo que hace que no haya dinero para las pensiones no es más que, lisa y llanamente hablando, el despilfarro de la miserable y mafiosa clase política que nos oprime.

                                                                                                                          

                                                                                                                         
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