MILENIO AZUL
Círculo Nuevo Criterio

 

T E M A S

EL FACTOR X
Santiago Alcalá

                             

No, no voy a referirme a ninguna ecuación matemática, ni a la quiniela de fútbol, ni al turbio asunto de los GAL y mucho menos al cine porno.
El protagonista de mi reflexión de hoy es un determinado personaje de la vida política española. Algunos le llaman La Trotona de Pontevedra, otros dicen -parafraseando al ex-ministro Corcuera- que es un personaje sobrecogedor, y no falta quien le denomina pánfilo, inactivo o reservado. Yo lo calificaría más bien como un inútil e incompetente integral, pero eso es otra cuestión. Pero lo que a mí me inquieta -y mucho- son otras evidencias relacionadas con el mismo, que lo convierten en un verdadero peligro público. Porque un sujeto que elimina cualquier atisbo de humanidad en las relaciones sociolaborales; que abre de par en par las puertas a la corrupción incluso metiendo el hocico en el Poder Judicial; que se carga la hucha de las pensiones, con la aquiescencia de empresarios, bancos, sindicatos y la mal llamada Oposición; que consolida las peores decisiones de su antecesor sobre el terrorismo, las víctimas, la familia, la moral, el derecho a la vida; que a nivel internacional se convierte en el chico de los recados de quienes promueven el yihadismo y la matanza de cristianos en Oriente Medio... realmente es un grave y preocupante peligro público.
El personaje ya demostró su calaña allá por el 2004 y 2005. Venía de ser vicepresidente de un Gobierno que defendía a ultranza el Tratado de Niza en la Unión Europea, sistema que le proporcionaba a España una serie de recursos y posibilidades. Pero tras los atentados del 11-M cambió el Gobierno y se planteó -de manera políticamente suicida- renunciar a Niza y abrir el melón de una hipotética constitución europea que consagraría el predominio francoalemán por los siglos de los siglos... y por consiguiente, el postergamiento de España.
Pues el ex-vicepresidente de aquel Gobierno defensor de Niza, repara en una cosa que se llama opinión pública -generalmente teledirigida- y apoya el sí a la hipotética constitución europea -que cristalizaría en el Tratado de Lisboa- en el referéndum celebrado al efecto, desdiciéndose de todo lo que había dicho y hecho antes de que unas bombas en unos trenes lo enviaran a la Oposición. Y este sujeto, se queja del populismo... cuando él actúa como un populista de manual. Con el tiempo, llegarían más cosas de este patriota de hojalata –en ocurrente expresión del entonces ministro José Blanco- como calificar de coñazo el desfile militar del 12 de Octubre.
Efectivamente, su regreso a La Moncloa fue un empezar y no parar: se cargó la política antiterrorista que realmente le hizo daño a ETA, abandonó a las víctimas, propició las excarcelaciones de terroristas con delitos de sangre, hizo todo lo posible para permitir la eliminación de la Doctrina Parot, impidió cualquier intento de investigación y esclarecimiento de los atentados del 11-M, fue eliminando cualquier resquicio de sensibilidad social de la administración, sus ministros y financieros de pacotilla juraron y perjuraron que el sistema bancario español era la repanocha en verso... para terminar pidiendo un rescate bancario que los españoles hemos pagado a un altísimo coste económico y social. Alguien dio una patada a una piedra y de debajo salió corriendo un corrupto y a partir de ahí ha sido un aluvión de suciedad, de indecencia, de porquería nauseabunda y asfixiante. Los ordenadores desaparecían o se estropeaban o se formateaban, la gente se caía por las escaleras antes de declarar y quien manejaba las cajas B del partido recibía mensajes de apoyo en su teléfono móvil. Alineó a España con los golpistas de Ucrania, con los filoyihadistas de Siria, con Marruecos contra el pueblo saharaui y se convirtió en el chico de los recados de la canciller alemana.
En un determinado momento -emulando la noche de los cuchillos largos de Hitler con las SA- se cargó no sólo a toda la vieja guardia de su partido, sino a todo bicho viviente que estorbara sus planes. Un ministro bastante impresentable tuvo, sin embargo, el coraje de intentar cumplir una promesa electoral en el sentido de derogar la reforma de la ley del aborto introducida por el Gobierno anterior y que pasaba a considerarlo un derecho... y por supuesto, llegó el personaje del que hablamos y echó al ministro con cajas destempladas.
El problemilla -y no precisamente menor- es que su partido se comprometía precisamente a derogar esa reforma en su programa electoral. Y eso que habían ganado las elecciones por mayoría absoluta.
Si continúo enumerando cosas acerca de este individuo, en lugar de un artículo, corro el riesgo de escribir la Enciclopedia Británica o la guía telefónica de Nueva York. Así que mejor ir concluyendo.
Estamos refiriéndonos al mismo sujeto que -a despecho de grandilocuentes proclamaciones públicas- ha consentido una serie de actos de sedición, rebelión y traición de los dirigentes de una determinada comunidad autónoma.
Elaboraron leyes ilícitas de ruptura con el Estado y con el ordenamiento constitucional y legal vigente; acosaron y agredieron a las fuerzas de seguridad del Estado; forzaron a los funcionarios -empezando por el nido de víboras de la policía autonómica- a delinquir; malversaron millones y millones de euros... y hoy sabemos que si no hubieran firmado la declaración de independencia, éste personaje -usurpando funciones judiciales que no le corresponden- les hubiera perdonado todo, si el presidente autonómico hubiera convocado elecciones, todo se habría olvidado y el Estado continuaría siendo el pagafantas de los desmanes de la turba separatista, con nuestro dinero. Porque hay que decir que el proceso golpista fue abundantemente financiado por el Estado por decisión de este individuo. Cuando alguien denunció cosas tan evidentes como el adoctrinamiento escolar, la represión lingüística o la labor de agitación anticonstitucional de los medios de comunicación autonómicos o la actitud sediciosa de la policía autonómica... el personaje montó en cólera contra los denunciantes. La siguiente tropelía fue legislar para limitar comercialmente los productos del resto de España -como el cava extremeño- y que éstos no pudieran constituir una peligrosa competencia con los de la comunidad rebelde.
Tras cabrearse con el Rey, apostrofar a jueces y fiscales, insultar a quienes ponían banderas españolas en sus ventanas y balcones y tratar de torpedear –sin mucho éxito- las manifestaciones populares a favor de la unidad de España, decidió aplicar una versión light del artículo 155 de la Constitución y la TV3 y la RAC siguieron -con la aquiescencia del personaje y su vicepresidenta llamando a la rebelión; el ministro de Asuntos Exteriores se dedicó a visitar medios de comunicación internacionales donde aseguró una y otra vez que se reformaría la Constitución para acomodarla a los deseos de los golpistas y hacer posible un referéndum de autodeterminación legal y pactado; la policía autonómica haciendo de piquetes en las huelgas separatistas; las escuelas lavándole el cerebro a los alumnos. Y no contento con ello, convoca unas elecciones inmediatas pensadas para que las ganase el independentismo, con todo el valor plebiscitario que ello conlleva: así se cargaba los esfuerzos de la sociedad española, del Rey, de las empresas y dejaba en mal lugar a la mismísima Unión Europea que le había brindado su apoyo frente a la rebelión separatista.
¿Ustedes creen que se ha equivocado? Pues si creemos tal cosa, los equivocados somos nosotros. El sujeto sabía perfectamente lo que hacía y a qué jugaba desde el principio. Todos, absolutamente todos sus actos han ido encaminados en una dirección: no tanto promover la independencia de esa comunidad -que de eso ya se encargaban los golpistas- como desactivar cualquier respuesta eficaz del Estado y de la sociedad española a la agresión separatista. Y por ello, no voy a llamarle de las mil y una formas burlescas y reprobatorias con que le califican gran cantidad de ciudadanos que lo han calado. Yo le llamaré, sencillamente, el factor X. Porque sin él, no hubiera sido posible.

                                                                                                                                

                                                                                                                                
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